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Así empezaron y avanzaron las negociaciones del TLCAN

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, compartió en una reunión con los personajes más influyentes de México, cómo fue que iniciaron las negociaciones para modernizar el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) hace poco más de un año, hasta cómo se llegó a un Acuerdo Comercial con Estados Unidos hace un par de semanas. Esta es la historia tras bambalinas:

“Déjenme empezar por transitar o viajar atrás en el tiempo. Un miércoles 26 de abril de 2017, un servidor acababa de terminar una Gira de Trabajo en Londres, a la cual me había enviado el Presidente de la República para inmediatamente retomar el diálogo con los británicos después de haber anunciado el proceso de Brexit. Para nosotros era fundamental replantear el aterrizaje para los británicos de la siguiente integración comercial si es que ellos salían de la Unión Europea.

“Estaba por tomar el avión a Hannover para tomar la responsabilidad de ser coanfitrión de la feria industrial más importante del mundo, y me llegó una llamada telefónica. Era el Canciller de México, Luis Videgaray, y me decía: “es urgente que te comuniques con tu homólogo, Wilbur Ross, porque en estos momentos hay un documento en el escritorio del Presidente de Estados Unidos, para notificar su salida del Tratado de Libre Comercio -inmediata- a través del artículo 22-05 del tratado”.

“Este relato que puede parecer simplemente una anécdota entre dos colegas, fue confirmado ayer en un libro que vio la luz pública del señor… editorialista del Washington Post, donde justamente narra los acontecimientos de ese día. Ese día movilizamos a todos los aliados de México conjuntamente con ustedes, con el sector empresarial mexicano.  Se movilizaron, sin duda, aliados que tenían 20 años de estarles cuidando la viabilidad y la permanencia de un tratado fundamental para América del Norte.

“Hoy, a casi un año y medio de ese incidente tenemos un entendimiento con los EU que preserva el marco fundamental de nuestra relación comercial con ese país, e incorpora nuevos elementos que fortalecen la realidad que hoy vive el mundo y Norteamérica.

Sería importante preguntarnos: ¿cómo pudimos llegar hasta a este punto; cómo pudimos llegar a la posibilidad de que se desquebraje un acuerdo que ha sido benéfico -independientemente de la retórica- para los tres países? Para poderlo entender tenemos que darnos cuenta que el signo de los tiempos es la disrupción. No en América del Norte, la disrupción en el mundo. Grandes sectores de la población de la economía de países desarrollados no están satisfechos con los resultados de la apertura; se han convertido en los nuevos inconformes con la globalización, como dice el premio Nobel Joseph Stiglitz.

“Estaríamos nosotros profundamente equivocados si creemos que los retos que enfrentamos hoy en la relación con Washington, son solamente el producto casuístico de una elección; eso es incorrecto. La elección de noviembre de 2016 es la expresión de un problema mucho más profundo y disruptivo, se trata de un reto estructural, no transitorio. El genio se salió de la lámpara y tenemos que entenderlo, enfrentarlo y administrarlo, ya que no va a volver a ser exactamente como los últimos 20 años.

“Entender este fenómeno, claramente, nos lleva a poder comprender por qué las posiciones iniciales de nuestros socios fueron altamente disruptivas. En ese sentido, las propuestas respondían a una visión de un nuevo líder, con una perspectiva de comercio que buscaba atender a su base electoral. Que con esta base se considera defraudada, con razón o sin ella, por la apertura comercial y la globalización. Es una población que nunca fue correctamente atendida por las políticas públicas correctas. En este contexto, si no entendemos el problema no podemos redefinir cuál es la posición estratégica de México en sus relaciones con Washington.

“Cuando se confirmó que México entraría en una negociación comercial con sus socios de América del Norte, se pensó que un acuerdo ganar-ganar con el señor Trump sería prácticamente imposible. Era claro que partiríamos de contextualizaciones muy diferentes de cómo funciona la economía y el comercio internacional. Pocos en este salón pudieran entender que alguien vea un déficit comercial como dañino para una economía, y menos como una economía como la estadounidense que viene creciendo a tasas impresionantes prácticamente en pleno empleo y generando innovación.

“Pero, sin embargo, nuestra labor no era ser maestros de economía 1, 0, 1; nuestra labor era interactuar y poder convencer a través de escenarios que pudieran sacarnos adelante, parecía improbable encontrar ese balance que pudiera conciliar esa visión de nuestros nuevos socios en el norte con los intereses de México.

“A un año de las negociaciones hemos logrado un entendimiento que es prácticamente desarticula las propuestas disruptivas con que inició esta negociación.

Haré un resumen muy breve de las más importantes.

“Inicialmente se pretendía una muerte súbita cada 5 años del tratado, la propuesta de México fue un mecanismo de revisión, el resultado de la negociación es un mecanismo de revisión que se realizará cada 6 años y a partir del entendimiento se relanza de nuevo a 16 años.

Por qué esa solución fortalece al acuerdo, porque corrige el error que cometimos en los últimos 22 años, teníamos un gran acuerdo, lo disfrutaban los empleados del sector automotriz, lo disfrutaban, sin duda, los sectores industriales y de negocios, pero al mismo tiempo descuidamos la sustentabilidad democrática del acuerdo, se nos olvidaron los perdedores, se nos olvidó ser incluyentes y por eso se deterioró la base de sustentabilidad política del acuerdo.

“En ese sentido, la nueva clausula nos obliga a estarle dando mantenimiento para evitar la incertidumbre en la que nos encontramos en los últimos 2 años. Con el sector automotriz acordamos una regla de origen más rígida, más fortalecida, que sin duda el sector de autopartes mexicano está congratulado de ello porque hoy se requerirá que 65% de un automóvil se haga en América del Norte, contra 62.5 del acuerdo original. Al mismo tiempo hay un elemento de rigidez al demandar que 40% de un automóvil sea hecho en una zona de alto salario; sin embargo, el 60% puede ser hecho sin restricción de nivel salarial.

Es indiscutible que los tratados comerciales deben de apoyar el fortalecimiento de los derechos laborales y este tratado avanza fuertemente en esa dirección.

“Por ahí han comentado algunos analistas que aceptamos restricciones cuantitativas o restricciones a la exportación en el sector automotriz, es totalmente alejado de la realidad. Si se cumplen las reglas de origen las exportaciones serán ilimitadas, y el 70% de las exportaciones mexicanas lo lograrán sin duda a partir del primero de enero del 2020 que es cuando se requiere, al 30% restante le tomará un poco más de lograr ese objetivo. Se le está protegiendo con un nivel nunca superior a un arancel del 2.5%, independientemente de las acciones que tome EU con sus compromisos en la OMC, y sí, hay una carta, un… una carta adjunta que fue fundamental, porque es claro que está procediendo con una investigación en materia de seguridad nacional y yo no puedo cerrar una cuerdo sin proteger a los empleados de la industria automotriz mexicana.

“En el escenario que procedan en esta dirección, la carta adjunta lo que determina es que quedan al 100% protegida nuestra capacidad exportadora en América del Norte, las plantas en proceso y un margen bastante amplio para crecimiento, así que eso es un seguro, no un condicionamiento.

“Adicionalmente, la amenaza inicial era que bajo el contexto de América primero no podía haber nada que estuviera sobre las leyes norteamericanas, la amenaza era destruir todos los mecanismos de solución de controversias en el acuerdo, tanto en su artículo 11 de controversias inversionista-estado, como en el capítulo 20 de controversia estado-estado que le da la solidez al acuerdo como en el capítulo 19 de remedios comerciales.

“El resultado, el capítulo 20, pilar fundamental del acuerdo se queda como en el Tratado original. El capítulo 11 protege los elementos más importantes de las inversiones en México. Y hoy se está librando la negociación en la parte de medios comerciales, en el capítulo 19, por ser una bandera que puso hace más de veinte años Brian Mulroney, y está en la negociación actual entre Canadá y Estados Unidos.

“Finalmente, había una amenaza para destruir las reglas o disciplinas del multinacionalismo comercial. Y obligar a los socios de NAFTA a utilizar metodologías que no son validadas por el multilateralismo comercial. Finalmente, las disciplinas del 19 fueron negociadas por México, claramente fortaleciendo nuestra adhesión a la Organización Mundial del Comercio, para poder sujetarnos a disciplinas reconocidas por el mundo entero.

“Con el Senado de la República hicimos un compromiso: que este Tratado iba a fortalecer la competitividad de América del Norte, que iba a avanzar en un comercio regional inclusivo y respetuoso de los derechos laborales y ambientales. Que íbamos, sin duda, a modernizarlo, después de veintitantos años de anquilosamiento. Y también nos comprometimos a que no habría tarifas, aranceles ni cuotas. Los cuatro compromisos con el Senado están totalmente cumplidos, y estamos ansiosos por presentarle al nuevo Senado de la República los resultados de esta negociación.

“La pregunta es: ¿cómo se logra un entendimiento entre dos naciones con una capacidad dispar? El comercio con México, para Estados Unidos, representa sólo el 4% de su PIB; para México representa casi el 40% del Producto. La única manera que se puede enfrentar este reto es bajo premisas fundamentales: un liderazgo nacional integrado y consolidado. “Sin duda, la capacidad técnica construida por el Gobierno mexicano en los últimos veinte años es parte del orgullo que todos debemos de sentir. En esta comida, por primera vez, invitaron al Subsecretario Baker, quien es el Subsecretario de Comercio Internacional, y al Jefe Negociador, Kenneth Smith, que aquí nos acompañan y me gustaría que se pusieran de pie.

“Déjenme decirles que cuando yo presentaba a mis negociadores se confundían, no sabían si eran los mexicanos… ¿Qué? ¿Baker? ¿Smith? O sea, que no eran Martínez y González. Pero lo que sí les puedo asegurar es que cumplen con la regla de origen y son auténticamente mexicanos. Sin embargo, ni Baker ni Smith ni un servidor, Guajardo, nos confundimos, no nos creemos, claramente, que este mérito es un mérito del equipo técnico. No hay equipo negociador técnico en el mundo que pueda dar resultados si el liderazgo del país no tiene una visión clara de cómo conducir su relación con el líder del país vecino. Y en este sentido, no se le puede regatear al Presidente Peña la conducción inteligente que hizo en este proceso, donde pintó la raya de la dignidad nacional, pero no se enganchó con bravuconadas que pudieran poner en peligro el bienestar del país. Y en esto, el único mérito es de Enrique Peña Nieto.

“Sin duda, el liderazgo, también, del poder legislativo, su compromiso, sus viajes frecuentes a Washington, y el marcarnos las líneas rojas de esta negociación fue fundamental. Al nuevo Senado, quien toma la estafeta, sin duda, le agradecemos ese compromiso.

“Sin duda, el sector privado mexicano, el famoso Cuarto de junto que lo reconstruimos hace seis años, a la cabeza del cual está Juan Pablo Castañón y quien opera directamente es Moi Kalach, que nos acompaña el día de hoy, ha sido un elemento fundamental con la participación de ustedes, para poder estar enterados, claramente, de las estrategias, de sus contactos, de sus comunicaciones; en veinte años, no habíamos observado tanto apoyo a la relación comercial México-Estados Unidos como la hemos observado en el último año. Y la participación inteligente y estratégica de los empresarios mexicanos, en la cabeza de los cuales está Juan Pablo Castañón, Moi Kalach y Juan Gallardo, del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, fue fundamental, y mi agradecimiento a ellos por eso.

“En las últimas seis semanas, la incorporación del liderazgo del Gobierno de transición fue clave y definitiva. Eso logró reactivar una negociación que en mayo parecía muerta. Después de la elección, y con una muestra absoluta de madurez política, de lo que hemos logrado como país, esto sin duda fue posible, porque logramos alinear prioridades de país, entre un gobierno entrante y un gobierno saliente, independientemente de algunas diferencias de opinión en política pública. Eso envió a mundo un mensaje de certidumbre y visión de Estado que, sin duda, para la conducción de la política comercial y la inversión ha sido una gran muestra de madurez. Muchas gracias al Gobierno de transición por ese compromiso.

“La interrelación de todos estos liderazgos dio forma a un liderazgo de Estado que, sin duda, fue clave para proyectar la visión país y la capacidad del Estado mexicano frente a un escenario disruptivo. Gracias a ese liderazgo, nos permite, sin duda, tener este entendimiento, lo que nos lleva a dos implicaciones fundamentales: primero, nos permite recuperar la certidumbre, que es un activo intangible que es muy importante para el desarrollo de la economía en la actualidad; al pasar la elección presidencial, sin duda, esta volvió a afianzar la certeza de que podemos afrontar retos en favor de México.

“La incertidumbre empezó a funcionar como una barrera invisible contra el comercio y la inversión, afectando la confianza en el país. Por ello, desde el día uno de la negociación estaba claro que uno de los intangibles por recuperar era, ciertamente el factor de certidumbre. Y, segundo, este entendimiento disipa un riesgo también implícito, la ausencia del marco comercial con nuestros principales socios no sólo implicaba perder preferencias de acceso a nuestro mercado más importante, era también un incentivo para que los intereses proteccionistas regresaran y nos sacaran de la ruta de la apertura comercial de México y de la integración global, era una… para regresar al proteccionismo del México de los 70’s.

“En efecto, este entendimiento con EU no se limita a México y América del Norte, tiene implicaciones globales, muestra que a través de un liderazgo certero, coordinado, con claridad de objetivos es posible negociar aún frente a un liderazgo que han cambiado 180 grados su perspectiva sobre el papel de EU sobre la economía global.  Considero que este entendimiento puede ser un momentum que impulse a otros actores globales, como la Unión Europea y Japón, a encontrar un nuevo balance en la relación con EU.

“Aunque hay un gran ánimo por el acuerdo logrado sabemos que es importante no caer en la autocomplacencia, hay que poner las cosas en su justa dimensión. El TLCAN es un factor importante en la competitividad de México y en la estabilidad de la economía, pero no es el único, en esta coyuntura más que nunca tenemos que redoblar esfuerzos para consolidar todas las fortalezas de México y para ratificar ante el mundo que nuestro país continuará siendo una plataforma altamente competitiva para invertir, producir y exportar. La sinergia de los liderazgos técnicos y políticos que se han dado en esta negociación del TLCAN no debe ser algo extraordinario, debe repetirse todos los días, en todos los ámbitos del país, sin duda, esta tarea empieza aquí con los 300 líderes, en una democracia moderna, abierta, como la nuestra, el liderazgo de estado somos todos”, finalizó.

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