La incorporación de mujeres conductoras al transporte público está cambiando la operación del Metrobús en la Ciudad de México. Hoy, 40 operadoras trabajan en Conexión Centro-Aeropuerto (CCA), la línea con mayor presencia femenina al volante, según Daniel Quezada, gerente general de CCA.
El programa arrancó a inicios de este año. Grupo CISA impulsó condiciones para sumar más mujeres a sus empresas BRT. CCA fue la primera en aplicarlo: operaciones, capacitación y atracción de talento diseñaron un esquema específico.
En febrero había cuatro conductoras con años de experiencia. Una convocatoria focalizada permitió capacitar e incorporar a 34 más. El resultado: 40 mujeres activas en la ruta Centro-Aeropuerto.
Cómo se incorporan las nuevas operadoras (con o sin experiencia)
Una de las claves del modelo es no exigir trayectoria previa en transporte público. Algunas candidatas ya manejaban; otras empezaron desde cero en la Escuela Base Cero.
Isabel Moreno Ramos, de 51 años, se dedicaba al comercio ambulante y en algún momento fue taxista. Al ver a una conductora de Metrobús se dijo: “Yo algún día voy a aprender a manejar ese tipo de unidades”. Hoy lleva semanas de capacitación teórica y práctica: conocer la unidad, maniobras, conducir sin exceso de confianza y priorizar la seguridad de los pasajeros.
Con secundaria concluida y preparatoria trunca, para Isabel el puesto es una nueva opción laboral. El siguiente paso es obtener la licencia tipo C y terminar su formación.
María Concepción Ruiz Villaseñor llegó buscando trabajo después de años como secretaria. Hace dos años y medio aprobó la prueba de manejo (con nervios) y completó más de dos meses de capacitación. Hoy opera una unidad de la ruta. Sus hijos son sus principales admiradores: “Siempre les dicen a las personas: ‘mi mamá trabaja en Metrobús, ella maneja’”.
Al inicio enfrentó expresiones de machismo y dudas sobre su capacidad. Encontró apoyo entre compañeros y ahora acompaña a las nuevas: “Yo también fui nueva”.
Por qué más mujeres al volante mejora la operación
Quezada señala que las dificultades iniciales no dependen del género, sino del tiempo de aprendizaje. Operadoras con cuatro o cinco años de experiencia muestran indicadores similares o mejores que operadores con la misma antigüedad.
El aumento de conductoras genera un efecto de atracción: otras mujeres las ven al volante y preguntan cómo entrar. El mensaje que se transmite es: “Ahí nos formaron, ahí nos acompañaron, ahí nos dieron la oportunidad”.
La estrategia también responde a un problema estructural: la falta de operadores en el transporte público de CDMX. Ampliar el perfil de ingreso —ya no solo el tradicional— y reforzar la formación permite sumar más personal.
El proceso de capacitación dura entre 30 y 35 días: teoría, simulador, prácticas en patio, conducción en corredor y tutoría con operadores experimentados antes de entrar a operación formal.
“Empezamos con mujeres, pero hoy también abrimos ese espectro a hombres que no necesariamente vienen de conducir transporte público”, explicó Quezada. Ampliar el ingreso y fortalecer la formación ensancha el universo de personas que pueden incorporarse.
Qué significa el caso de CCA
Conexión Centro-Aeropuerto no solo suma 40 mujeres al volante. Muestra una transformación concreta: abrir una oportunidad laboral, acompañar a quien la toma y profesionalizar la operación del Metrobús CDMX.
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