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Daño a la industria

El debate sobre la entrada de llantas de desecho y usadas de dudosa procedencia, por sus consecuencias negativas en la industria y en la operación de los vehículos de carga y pasaje, es un tema que se mantiene en boca de todos, comentó a Indicador Automotriz el Presidente de Andellac, Raúl Castillo Arteaga.

En repetidas ocasiones, los fabricantes de llantas instalados en el país han manifestado su preocupación por los accidentes provocados por la entrada de llantas de desecho y usadas. Asimismo, debido al déficit de producción de llantas de camión y al hecho de que la mayoría de las llantas radiales de camión están diseñadas para renovarse una vez terminada su vida útil, el Gobierno Federal autorizó, desde hace algunos años, una cuota de importación de llantas usadas al país.

En este año la cuota de 806 mil 400 unidades debería utilizarse para llantas de camión y únicamente para fines de renovado. Empero, la falta de supervisión de las autoridades permite, al amparo de las cuotas de importación, la existencia de un mercado de llantas usadas de automóvil y camioneta que terminan comercializándose en el mercado negro, asegura Raúl Castillo.

“La importación de llantas usadas debería utilizarse solo como materia prima para el renovado de llantas de camión, que es el sector en donde se tiene un déficit de producción”, precisa el directivo.

Las consecuencias de la entrada de llantas usadas se simplifican en tres aspectos: 

1. Los dos mil distribuidores de llantas nuevas afiliados a la Andellac han invertido en instalaciones, equipo, capacitación de personal, además generan alrededor de 7 mil empleos directos y se ven afectados por una competencia desleal, por que los vendedores de llantas de desecho las comercializan a un precio inferior al de una llanta nueva, ocasionando un daño irreversible.

2. La acumulación de llantas de desecho, principalmente en la frontera norte del país, significan un grave riesgo para la ecología y la salud de los habitantes de la región, el cual se agudiza en época de sequías y brotes de epidemias. Posteriormente se acumulan en tiraderos, generalmente clandestinos.

3. Estas llantas no tienen ninguna garantía debido a que ya rebasaron sus límites de seguridad, teniendo el usuario un riesgo potencial que puede provocar un accidente e incluso la muerte.

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