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Renta de pesados permitirá continuidad de negocios

Para extender la continuidad de los negocios minimizando riesgos de pérdida de competitividad en el mercado mexicano, las compañías deben revisar a la baja sus costos de operación para hacer frente a un escenario posible de extensión de la contingencia sanitaria por COVID-19 hasta abril del año próximo y a la recesión económica nacional calculada en una disminución de 10% del PIB al término del 2020, consideró Fernando Noriega, Director General de Idealease de México.

“Este es momento de revisar las acciones que las compañías están tomando para su permanencia, evaluar los costos de operación y mantenimiento así como disminuir la flota de camiones, pues en próximos meses continuarán situaciones adversas y errores en la toma de decisiones pueden afectar de manera definitiva a las empresas”, afirmó.

En su plan de continuidad de negocio las empresas deben considerar vender su flotilla vieja, conforme a lo planeado antes de la contingencia para tomar flujo, disminuir el costo de operación OPEX de mantenimiento que año con año se incrementa y sustituir la compra de camiones con esquemas de renta con mantenimiento incluido en largo plazo, así como considerar la renta en corto plazo para cubrir picos de demanda estacional, destacó.

“Estamos seguros que se van a presentar picos de demanda estacional con la recuperación de la economía en los próximos meses y años, con lo cual libera CAPEX (gasto en capital) para invertir en el negocio productor de utilidades, sin desviar recursos al transporte”, comentó.

En Idealease de México, dijo, desarrollamos un análisis de las crisis en México y su impacto en el sector del transporte con el propósito de aprender la historia y tomar decisiones dado que aquellos empresarios, directores, administradores de flotas que no conocen las coyunturas por las cuales atravesó el transporte en México y sus consecuencias, están destinados a cometer errores en la toma de decisiones de las políticas de renovación de flota y su mantenimiento.

Cuando el PIB del país es cero o menor a cero de un período contra otro, las empresas postergan la renovación de su flotilla. En la crisis del 95 el PIB cayó a -6.3%, la industria de transporte de comprar casi 21 mil camiones en 1994, en 1995 compraron tan solo 4,318 camiones y se tardaron 5 años en llegar nuevamente a esos volúmenes.

En el 2001 el PIB nuevamente cruzó el eje negativo con tan solo -0.4% y esto hizo que las empresas que compraron 23,600 camiones en el 2000 redujeron sus compras a 18,822 y nuevamente tardaron 4 años en volver a los volúmenes de compra similares al año previo a la baja del PIB.  En el año 2008 la industria del transporte llegó a su volumen máximo de compra que fueron 41,200 camiones de carga derivado al cambio de emisiones.

En el 2009 se presenta la recesión inmobiliaria y financiera en Estados Unidos lo cual impacta en la economía de México cayendo la adquisición de camiones a 19,200. A 11 años de esta situación no se han vuelto a ver estos volúmenes de compra.

En 2019 las empresas compraron 34,245 camiones y antes del COVID19 ya presentaba una caída en el PIB. Con la contingencia sanitaria y un pronóstico de caída del PIB de menos 6% y 10%, la compra de camiones nuevos se desploma de nuevo en el 2020. En cada recesión las empresas dejan de comprar camiones nuevos y dar mantenimiento a su flota para conservar flujo de caja.

La implicación en los planes de renovación con las caídas del PIB es que las empresas dejan de comprar camiones en ese año y cambian sus políticas de renovación los siguientes años. Al revisar la historia de compras del 2010 al 2013 se compraron 108,334 camiones que son candidatos para renovarse por su antigüedad, sin embargo, dado las condiciones del país, lejos de renovarse las van a conservar por 2 o 3 años más en operación.

Las empresas para reducir sus OPEX extienden los intervalos de mantenimiento, limitan la compra de refacciones y reducen el presupuesto de mantenimiento. Por ello  al conservar la flota más vieja comienza la canibalización de refacciones de camiones parados para no comprar. En el mediano plazo este modelo se vuelve insostenible ya que los camiones al no ser mantenidos adecuadamente comienzan a tener más fallas reduciendo la productividad de la empresa. Al extender la renovación en unos años se va a requerir mayor capital para renovar el camión e incrementar el costo de operación.

La historia nos indica que al tomar las decisiones anteriores se entra en un círculo vicioso; camiones parados en taller por autorización de reparación, fallas en carretera, contrataciones de terceros para cumplir con entregas y una serie mas de eventos que conlleva a costos de operación insostenibles y la pérdida de competitividad de las empresas.

Ante el desafiante entorno que se presenta para las empresas, se debe mantener la calidad en los servicios, brindar seguridad y cumplir con las reglamentaciones por lo que resulta fundamental la continuidad en los planes de renovación de flotilla vieja y la integración de esquemas de renta a largo plazo con mantenimiento incluido con lo que es posible garantizar el servicio con un costo total de operación más bajo.

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