¿Un vehículo híbrido siempre contamina menos? ¿Un eléctrico necesariamente es la opción más conveniente para cualquier empresa? ¿Cuánto puede ahorrar realmente una flota al cambiar gasolina por electricidad?
En un mercado donde la electrificación avanza a velocidades distintas y las tecnologías conviven en las calles, elegir un vehículo ya no depende únicamente de su precio o autonomía: entender qué hay debajo del cofre se está convirtiendo en una decisión estratégica para la operación de las flotas.
La transformación ya está en marcha. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), las ventas mundiales de vehículos eléctricos superaron los 20 millones de unidades en 2025, un crecimiento de alrededor de 20% frente al año anterior. Para 2026, la agencia proyecta cerca de 23 millones de unidades vendidas, lo que representaría alrededor de 30% del mercado global.
Ante este escenario, TIP México abrió un espacio de capacitación y análisis en colaboración con EMA, donde se abordaron las diferencias entre las tecnologías electrificadas y la importancia de analizar su eficiencia, costos y desempeño de acuerdo con el uso real de cada unidad.
“La transición hacia nuevas tecnologías de movilidad no significa que exista una única solución para todas las empresas. El reto está en entender qué tecnología hace sentido para cada operación y cómo incorporarla de manera eficiente a una estrategia de flota. Desde TIP México buscamos acompañar a las empresas en esa evolución, con alternativas que les permitan tomar decisiones de movilidad con una visión de largo plazo”, señaló Guillermo Llantada, Director de Calidad y Clientes de TIP México.
Electrificación no significa una sola tecnología
Uno de los principales mensajes del encuentro fue que no todos los vehículos electrificados ofrecen los mismos beneficios. Bajo la misma conversación conviven tecnologías con diferentes niveles de eficiencia y aplicaciones:
- Mild Hybrid (MHEV): utiliza un sistema eléctrico de 48V como apoyo al motor de combustión y puede generar mejoras de eficiencia de aproximadamente 3% a 5%.
- Full Hybrid (HEV): combina un motor de combustión y uno eléctrico, con mejoras de eficiencia estimadas entre 5% y 10%, dependiendo de la tecnología y las condiciones de conducción.
- Plug-in Hybrid (PHEV): cuenta con una batería de mayor capacidad que permite recorrer parte de los trayectos en modo eléctrico. Su desempeño depende en buena medida de que la unidad se cargue regularmente.
- Eléctrico (EV) y Range Extender (REEV): utilizan la propulsión eléctrica como elemento central y pueden alcanzar eficiencias de alrededor de 90% a 95%, de acuerdo con la tecnología y las condiciones de operación.
“La conversación sobre electrificación debe partir de la eficiencia, no solamente de la tecnología. Para conocer el desempeño real de un vehículo es necesario analizar sus características técnicas, el tipo de uso que tendrá y las condiciones en las que operará. No existe una solución única para todas las necesidades de movilidad”, comentó Eugenio Grandio, Presidente de la EMA.
La eficiencia también se traduce en costos
Para una empresa, la decisión de incorporar vehículos electrificados no termina en las emisiones. El costo total de operación (TCO) puede ser un factor determinante para definir qué tecnología conviene a cada flota.
Durante el análisis se presentaron referencias de costo energético de aproximadamente $0.50 por kilómetro para un vehículo eléctrico cargado en casa, frente a cerca de $3 por kilómetro para un vehículo a gasolina. En carga pública, el costo estimado para un eléctrico se ubica alrededor de $0.88 por kilómetro.
Aunque estos valores dependen del modelo, consumo, tarifa eléctrica, precio del combustible y patrón de uso, la diferencia puede adquirir una dimensión relevante cuando se multiplica por los kilómetros recorridos por una flota completa.
Por ello, para TIP México la incorporación de nuevas tecnologías debe analizarse desde una perspectiva integral: qué vehículo se adapta a la operación, cuánto cuesta utilizarlo y qué beneficios puede generar a lo largo de su vida útil.
Elegir con base en la operación, no solo en la autonomía
Otro de los puntos abordados fue la necesidad de leer correctamente las cifras de autonomía. Los vehículos eléctricos pueden presentar diferentes resultados dependiendo del ciclo de prueba utilizado, entre ellos EPA, WLTP y CLTC, por lo que las cifras no siempre son directamente comparables.
Para las empresas, la pregunta más importante no necesariamente es cuál vehículo tiene mayor autonomía, sino cuántos kilómetros necesita recorrer realmente la unidad durante una jornada normal.
Esta información puede ser determinante para dimensionar correctamente una flota eléctrica de acuerdo con las necesidades reales de operación y evaluar qué nivel de autonomía resulta adecuado para cada caso. Con esta visión, TIP México busca contribuir a que las empresas cuenten con mayor información para evaluar la incorporación de nuevas tecnologías de movilidad, mediante soluciones de arrendamiento y administración de flotas, incluyendo alternativas para vehículos eléctricos e híbridos.
La conversación continuará alrededor de temas como infraestructura de carga, emisiones durante el ciclo de vida de los vehículos y evolución de la movilidad eléctrica, aspectos que serán cada vez más relevantes para las empresas que analizan la transformación de sus flotas.
Porque para una flota, electrificar no significa simplemente cambiar gasolina por electricidad: significa elegir la tecnología correcta para cada operación.




