Septiembre es un mes para reconocer lo que México construye dentro de sus fronteras. También es una oportunidad para mirar a las empresas que desde distintos estados del país, han convertido sus operaciones en parte de la actividad productiva de sus comunidades. En Cuernavaca Morelos, hay una historia que comenzó hace más de cuatro décadas.
Desde1980, la planta de Bridgestone opera en el estado y se ha mantenido como una pieza estratégica de la manufactura de neumáticos de la compañía en México. Hoy, su actividad se traduce en más de 1,300 empleos directos, una capacidad estimada de producción de 19,000 neumáticos diarios y un portafolio de más de 38 modelos y 195 medidas diferentes.
Pero la dimensión de una planta no se mide únicamente por lo que produce, También está en las personas que trabajan en ella, en el conocimiento técnico que desarrolla, en las cadenas productivas que activa y en su capacidad para evolucionar junto con las necesidades de movilidad.
Hecho en México para distintos caminos
La planta produce neumáticos destinados al mercado nacional, equipo original y exportación, convirtiendo la manufactura realizada en Morelos en parte de una cadena que conecta a México con diferentes necesidades y mercados. Su portafolio incluye neumáticos de última generación para distintos tipos de uso y desempeño, entre ellos categorías Ultra High Performance, High Performance y General Use, además de tecnologías como RFT y B-Silent.
Detrás de cada neumático existe un proceso que combina tecnologías de última generación, innovación continua y seguridad en los procesos, elementos que permiten mantener una operación preparada para responder a las necesidades de una movilidad que evoluciona constantemente.
Para Bridgestone, fabricar en México representa también desarrollar capacidades dentro del país y aprovechar el conocimiento de las personas que hacen posible que una planta con más de 40 años de historia continue evolucionando. La presencia industrial de Bridgestone en Morelos tiene una dimensión que trasciende sus instalaciones. La planta contribuye al desarrollo económico del estado y a la generación de empleo, al mismo tiempo que impulsa la capacitación técnica, la innovación industrial y la eficiencia operativa.
Esta combinación entre manufactura y desarrollo de capacidades forma parte de una visión en la que producir significa también generar valor en el lugar donde la compañía tiene presencia. La historia del estado es también la historia de las personas que han construido conocimiento y experiencia dentro de la operación a lo largo de más de cuatro décadas.
Una manufactura que también piensa en el futuro
La evolución de la operación no se limita a la tecnología utilizada para fabricar neumáticos. También contempla la manera en que se utilizan los recursos y se gestionan los procesos. La planta cuenta con un sistema propio de tratamiento de agua y participa en Llantatón, iniciativa que contribuye a la correcta disposición de neumáticos fuera de uso.
“Hablar de manufactura en México es hablar de las personas, del conocimiento y de las capacidades que se construyen dentro de una operación a lo largo del tiempo. Nuestra planta de Cuernavaca es un ejemplo de ello: durante más de cuatro décadas hemos evolucionado nuestra forma de producir, incorporando nuevas tecnologías y fortaleciendo las capacidades de nuestro equipo para responder a las necesidades de movilidad de nuestros clientes. Lo que hacemos en Morelos forma parte de una cadena de valor que genera empleo, impulsa conocimiento técnico y conecta la manufactura mexicana con otros mercados”, destacó Alexandre Araujo, Country Manager de Bridgestone México.
Más de cuatro décadas después de iniciar operaciones, la planta Bridgestone Cuernavaca continúa siendo parte de la infraestructura productiva de Morelos y de la capacidad manufacturera de México. Sus neumáticos recorren carreteras y ciudades, forman parte de vehículos de equipo original y llegan a mercados de exportación. Cada uno representa una cadena de procesos, tecnología y trabajo especializado que comienza en una planta ubicada en Morelos.
Para Bridgestone, esta historia representa una manera concreta de contribuir al país: crear productos que responden a las necesidades de movilidad, generar oportunidades para las personas y desarrollar capacidades que permanecen en el país.




