Camiones

Arrendamiento, opción para una renovación sostenible

TIP México

En el marco del Foro sobre “Cómo renovar la flota de una manera sostenible y sin afectar las finanzas“, Top Flotillas invitó a expertos de la industria para compartir un panel de ideas que profundizó en las razones por las que el parque vehicular mexicano ha envejecido durante las últimas décadas, así como los principales retos para adquirir nuevos vehículos que optimicen la operatividad de las empresas.

Este requerimiento toma especial importancia debido a que la venta de tractocamiones y el traslado de mercancías han estado ligados de manera histórica al comportamiento del PIB en México, indicador que sufrió un duro revés durante el 2020, cuando registró una caída del 8.5% (INEGI), lo que impactó de manera directa en el sector, que contrajo un 34.9% la venta de unidades al mayoreo (ANPACT).

Asimismo, “la disminución en la cartera de crédito vigente en el sector privado (Banco de México), aunado a los pagos retrasados por sus servicios de entre 60-120 días, han mermado la operatividad de los transportistas, limitando el acceso a una herramienta fundamental, como lo es el crédito, necesario para sanear su flujo de efectivo en un momento coyuntural”, declaró Marcelo Caraveo, director de riesgos de TIP México y ponente invitado al evento.


Renovación de flota, ¿necesaria?

Bajo este contexto, la renovación de flota vehicular queda ensombrecida, posicionándose como un lujo más que una necesidad; no obstante, hasta enero de 2020, la flota vehicular del transporte de carga en México contaba con una edad promedio de 19.5 años (SCT). Este hecho cobra especial relevancia cuando se compara con otros países de la OCDE, que tienen un promedio de vida de 8 años para sus vehículos.

“El ciclo de vida de los activos productivos depende del uso y mantenimiento que se les proporcionen; sin embargo, es recomendable que cada 5 años se renueve un vehículo debido a que va perdiendo confiabilidad, valor de reventa y genera un mayor gasto de mantenimiento, de hasta el 18% del costo operativo, esto sin sumarle el mayor consumo de combustible y mayor daño al medio ambiente”, mencionó Eugenio Noriega, director comercial de TIP Tráiler.

A pesar de ello, el principal impedimento para los transportistas es el precio de un tractocamión, inversión que ronda los 3 millones de pesos, aunado a las pólizas de seguros, que están cercanas a los 300 mil por vehículo.

Con todo ello, es posible el acceso a la renovación, sin generación de deuda ni descapitalización. El arrendamiento de vehículos es una herramienta financiera que abre un abanico de posibilidades para los transportistas.

“Cada empresa y cada transportista son diferentes, todos tienen necesidades distintas. A pesar de ello, el arrendamiento vehicular es un producto financiero que democratiza el acceso al uso de vehículos y tecnologías que permiten a las empresas crecer y aprovechar oportunidades de negocio que han surgido durante este periodo, todo sin ningún riesgo de adquisición de deuda, puesto que se paga por el tiempo de uso mientras se accede a importantes beneficios fiscales que protegen el flujo de efectivo”, comentó Enrique Vazquez, fundador y director de Recurso Confiable, empresa líder en la investigación, validación de personal y creación de sistemas de gestión logística.

Dentro de los gastos de operación, el pago de renta es uno de los más nobles, pudiendo incluirse los costos de servicios de valor agregado, siendo estos últimos 100 por ciento deducibles. La crisis del flujo de efectivo ha debilitado la capacitad operativa de un buen número de empresas, razón por la cual es de suma importancia aprovechar los productos fiscales que se fomentarán, junto a la resiliencia empresarial, la adaptación de las empresas ante los retos de la nueva normalidad.

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